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Transición a la incertidumbre familiar y social

Separación conyugal :Pre divorcio y divorcio

1.-Divorcio y sus obstáculos. 
Las parejas comienzan su relación con optimismo y amor. A través del tiempo toda relación tropieza con obstáculos que perturban la estabilidad de la relación y la sobrevida de la pareja. Cuando esos obstáculos y desavenencias se hacen crónicos conduce  a concientizar diferencias en los caracteres de cada uno de los conjugues en esos casos  el divorcio aparece como una solución deseada y liberadora.  
2.-Medidas preventivas de disrupción y descarrilamientos de los diálogos  matrimoniales: pleitos y batallas conyugales eventualmente ocurren en parejas que comienzan amándose. La domesticidad pone de manifiesto diferencias en sus valores económicos, de educación , o sexuales que han sido negadas por los integrantes de matrimonio durante los periodos de gran atracción física y emocional del comienzo. La desilusión que producen en uno o ambos miembros llevan a críticas mutuas  y a la escisión del apego inicial.

Un terapeuta con conocimientos de dinámica de pareja y de familia diagnosticara si el problema esta en el adulto o en los niños.
Si trata de una familia que batalla por  diferencias en valores en la crianza de los hijos, el terapeuta debe tener conocimientos de desarrollo infantil para poder intervenir y clarificar cuales son las necesidades de ese hijo o hija.
La meta de la psicoterapia en estos casos es ayudar a los padres a focalizar su atención en la individualidad y necesidad del niño/a.

Existen parejas cuya relación es tan  dispar y mutuamente desconectada que se les hace imposible repararlas a pesar del esfuerzo y las psicoterapias en las que participaron; algunas parejas no pueden resolver los problemas que afectan el vínculo. En esos casos la psicoterapia tiene como objetivo guiar a los conjugues a desvincularse de forma madura y conservar la empatía necesaria por el resto de la familia. Esto es muy importante cuando existen hijos que necesitan de la colaboración y harmonía de sus progenitores para llegar a ser adultos responsables.

En todo caso, el divorcio es un proceso con etapas definidas de duelo. Durante estos periodos existe una ventana abierta para que cada miembro pueda elaborar e internalizar los cambios que van a ocurrir y así elaborar la inminente peerdida que van a sostener. Cada uno de los miembros de una familia sufre personalmente ese duelo. Uno de los miembros adultos tiene mas control sobre el tiempo y la forma en que el/ella deciden romper el vinculo. La labor terapéutica consiste en que cada uno de los miembros de una familia tengan el espacio y el tiempo además de la empatía y comprensión que necesitan para sentirse en control y encaminarlos hacia el futuro.

3.-El período inmediato a la separación o divorcio
Los conflictos de cada individuo componente de una pareja no siempre se resuelven con la ruptura legal de la familia. En muchos casos los conflictos que aparecieron antes del divorcio continúan intensos por mucho tiempo aún después. La cultura legal de USA y la custodia de los hijos fuerza a los adultos integrantes a continuar negociando por el bienestar de hijos pequeños.
Prevenir la toxemia social y mental que producen esos conflictos residuales, es de de urgencia y requiere un tratamiento de familia.
En casos de divorcios problemáticos y conflictivos los niños corren el riesgo de ser victimas de la incapacidad que tienen los padres en negociar como ex conjugues. Los niños necesitan en esos casos de la ayuda de un psicoterapeuta experto en desarrollo humano infantil y de adultos cuya función es la  de elucidar e interpretar las necesidades del niño/os y su lenguaje emocional a los padres en conflicto. Este profesional se reunirá con e/los niños y los  padres para poder intervenir en la familia.

Es importante guiar a ambos padres y ayudarlos a resolver esos conflictos. Es fundamental prevenir el que los hijos crezcan en un ambiente emocionalmente tóxico. Esto ocurre especialmente cuando uno de los ex cónyuges se niega a aceptar las determinaciones del juicio y se niega a acudir al tratamiento negociador. En casos adversativos, el cónyuge que expresa empatía por las necesidades infantiles puede refugiarse en la doctrina legal:  en el mejor interés del niño /os (“In The Best Interest of the Child”). 
El juez nombra un  Abogado infantil Defensor o tutor (“Guardian ad Litem”) que actúa en Locus  Parentis y que toma decisiones que debieran tomar los padres.